Sentir tu sufrimiento durante la última década también ha sido muy doloroso para mí. He tenido que aplacar el instinto más salvaje para no abrazarte cuando la angustia te derrotaba. Sin poder consolarte, porque mi sola presencia era como echar leña a tu fuego, me sentí inútil.
Reprimir de nuevo el afecto, después de haber conseguido liberarlo al ser madre, me ha obligado a vivir horas muy oscuras y de paso a reavivar el complejo más temido: la propia invalidez como persona y como madre.
La culpa tomó el control al sentir el rechazo aumentado mucho más que el propio de la adolescencia. Pero querida hija, aquí sigo torpe, asustada y colmada de una paciencia inagotable, esperando el día en que puedas aceptarme un abrazo sincero, sin condiciones ni intermitencias.
Mientras tanto me acuno sola imaginado tu afecto, figurando que te susurro al oído para decirte cuanto te quiero.
Aquí te dejo mi nana para ti
Cuando menos lo esperaba cambió mi suerte anidó en mi corazón el ansia por tenerte
Y te amé desde el instante en que fuimos una inasequible al desaliento para traerte al mundo sana a través de la bruma a pesar de los contratiempos
Aguardé inquieta cada día y cada noche para ver bajo mi piel tu silueta esperando sentir tu roce
Te sentí algunas veces muchas menos de las que quise pero estando las dos desbordadas ya fue una suerte poder sentirte
Tras la larga espera en vilo para una madre añosa como fui yo poder abrazarte contra mi pecho fue la mejor medicina para las dos
Y una vez en mis brazos mi niña se obró el milagro del amor tú arrancaste con ganas a la vida yo cogí con fuerzas el timón
Para darte con ternura el cariño más salvaje y sincero para abrazarte y protegerte sin mesura para volver a ser casi una para poder decirte sin miedo cuanto te quiero
Se me quedó bajo la piel el instinto de madre será por eso, que sigo viviendo inquieta aguardando con obsesión constante que rompas las etiquetas
Para darte con ternura el cariño más salvaje y sincero para abrazarte y protegerte sin mesura para volver a ser casi una para poder decirte sin miedo cuanto te quiero